
En el antiguo Reino de los Dos Senderos, existían dos primos, Valerio y Telmo, que durante años fueron inseparables. Ambos vivían en las tierras altas de Valle Verde, donde apenas tenían lo justo. Valerio, conocido por pasear en una vieja carreta que terminó perdiendo en un descuido, acostumbraba acercarse a los aldeanos con una sonrisa humilde y la frase: "¡Ayúdame, hermano, que somos del mismo barro!".





