AdelantoEscolar | Suspenden clases por Mundial y calor, pero olvidan la neurodiversidad y la marginación

Maestros dicen “no soy niñera”, padres estallan, y comunidades de la Sierra Nororiental de Puebla soportan hasta 55 grados sin aire acondicionado. La SEP adelanta el ciclo escolar, pero no resuelve el rezago ni la infraestructura.
Hora 13 Noticias08 de mayo de 2026duo multimediosduo multimedios

México.— Mientras la Secretaría de Educación Pública (SEP) confirma el adelanto del ciclo escolar 2025-2026 para el próximo 5 de junio —supuestamente por el Mundial y la onda de calor—, las críticas no cesan. Docentes, padres de familia y especialistas en neurodesarrollo señalan que la medida es improvisada, clasista y profundamente desigual.

El acuerdo, tomado con los secretarios de educación de todas las entidades, establece que:

· Las actividades con alumnos terminarán el 5 de junio.

· Los docentes realizarán labores administrativas hasta el 12 de junio.

· Habrá dos semanas de reforzamiento del 17 al 28 de agosto.

· El siguiente ciclo comenzará el 31 de agosto.

Pero lo que no dice el comunicado oficial es qué pasará con los niños que necesitan rutina, los que viven en zonas de calor extremo sin infraestructura, y los padres que trabajan y no tienen con quién dejar a sus hijos.

Mientras en Puebla capital el calor se combate con aire acondicionado y horarios reducidos, en municipios como Huitzilan, Olintla, Cuetzalan y Ayotoxco los niños caminan descalzos hasta una hora para llegar a la escuela, bajo temperaturas que han alcanzado 55 grados a la sombra.

“Allá el gobierno nunca ha puesto un clima, un ventilador o siquiera techos adecuados. Pero ahora resulta que el mundial es tan importante que hay que salir antes”, denunció un padre de familia de la región, que pidió mantener su nombre en reserva.

Y es que mientras las escuelas de zonas urbanas reciben mantenimiento y recursos, las de la Sierra operan con aulas móviles sin sanitarios, electricidad deficiente y filtraciones. “En temporada de calor, los niños sangran de la nariz y se desmayan. La SEP solo suspende cuando ya es una crisis”, agregó.

Otra arista del debate es el impacto en niños con autismo, TDAH y otras condiciones del neurodesarrollo.

“Reducir clases no es una solución educativa. Es una medida desesperada de un sistema que nunca pensó en la neurodiversidad”, escribió en redes la maestra y activista Gloria Alfa y Omega.

Para un niño autista, perder de golpe horarios, terapias, apoyos escolares y estructura puede desencadenar crisis, retrocesos en habilidades y desregulación neurológica. “No es ‘vacación’ para ellos. Es caos”, explicó una neuropsicóloga consultada por este medio.

Lo mismo ocurre con niños con TDAH: más tiempo en casa sin estructura equivale a más pantallas, más impulsividad, más conflictos familiares.

En paralelo, ha resurgido una vieja tensión: decenas de docentes han manifestado en redes sociales que “no son niñeras” y que los padres deben hacerse responsables de sus hijos en casa.

“Si quisieron tener hijos, atiéndanlos. Nosotros no somos guardería”, escribió un maestro en un grupo de WhatsApp de una escuela primaria de Nezahualcóyotl.

La frase encendió a los padres de familia, sobre todo a aquellos que trabajan jornadas completas y no tienen red de apoyo.

“Entonces, ¿para qué estudiaron y por qué les paga el gobierno? Si no quieren cuidar niños, que se dediquen a otra cosa. La escuela no es solo matemáticas, también es contención”, respondió una madre de dos hijos, uno de ellos con TDAH.

Especialistas consultados señalan que la discusión evade el problema real: el Estado mexicano no garantiza condiciones dignas ni para alumnos ni para docentes.

Mientras otros países invierten en aulas climatizadas, sistemas de ventilación pasiva y calendarios flexibles según región, México opta por la suspensión como primera y única medida.

“El Mundial es un pretexto. El verdadero problema es que nuestras escuelas no soportan ni el calor ni el frío, y en lugar de invertir, el gobierno prefiere terminar antes”, criticó un analista educativo.

De hecho, organizaciones como Mexicanos Primero han documentado que más del 40% de las escuelas públicas carecen de ventilación adecuada y que en zonas de alta marginación el abandono es crónico.

El Mundial de Futbol 2026 se jugará en México, Estados Unidos y Canadá. Los boletos más baratos rondan los mil dólares. En comunidades como Cuetzalan o Huitzilan, el ingreso mensual promedio no alcanza para comprar ni un boleto de la sección más económica.

“Mis hijos no irán al mundial ni aunque ahorren toda su vida. Pero suspenden clases como si todos fuéramos a ir al estadio. Es una burla”, sentenció un campesino de la región.

El calendario oficial ya está publicado. Las clases terminarán el 5 de junio, aunque muchas escuelas de zonas marginadas difícilmente podrán cumplir con los contenidos. En agosto, se esperan dos semanas de reforzamiento, aunque especialistas dudan de su efectividad sin una planeación diseñada específicamente para neurodiversidad y contextos de pobreza.

Mientras tanto, padres y madres de familia buscan opciones: desde formar cooperativas de cuidado infantil hasta presionar a los gobiernos estatales para que instalen sistemas de enfriamiento en las escuelas más afectadas por el calor.

La SEP, por su parte, no ha emitido una postura oficial respecto a las críticas sobre neurodiversidad, calor extremo o la falta de infraestructura.

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